Que sí, que los príncipes azules sólo existen en los cuentos, y en las historias de amor no se es feliz para siempre comiendo perdices. Que la vida no se vive entre las cuatro paredes de un castillo ajena a todo, que tus padres no van a ser reyes y no vas a poder vivir toda la vida sin trabajar. Que tus mascotas se mueren y tu y tus amigos crecéis. Que la juventud no es eterna y todo pasa...
Pero, que queréis que os diga, yo no tengo a mi príncipe azul, el mío es humano, de carne y hueso y de piel rosadita. Más bien blanco tirando a vampiro...y la verdad no ha comido nunca perdices con el, pero sí nos hemos comido la boca hasta cansarnos, y también hemos probado una infinidad de platos en nuestros viajes, creo que lo de comer toda la vida un sólo menú no nos iba a agradar a ninguno de los dos.
Y la verdad que la mía más que castillo es una granja de dibujos animados...con sus vacas, sus gallinas, su par de perros, unos cuantos gatos...aquel caballo que vendimos cuando era pequeña..y no he podido crecer más feliz, lo sé. No, mis padres no son reyes, es más son los del sector primario señores. Sí , los ganaderos y agricultores gracias a los cuales existen los sectores secundarios y terciarios, y muy orgullosa que estoy de ellos y de como se mataron siempre a trabajar para sacarnos adelante y como lo siguen haciendo.
Sin trabajar creo que sería incapaz de vivir una vida entera, así que doy las gracias también en esta ocasión por no vivir en un cuento, pues sólo el estudio de la que he elegido como me profesión me reconforta...pensar que no podría experimentar la sensación de ejercerla sería devastador.
No podría deciros con exactitud cuantas mascotas se me han muerto...entre perros, gatos, pajaritos...demasiados, y casi podría decir que llore por todos y cada uno de ellos, pero acabas aprendiendo que la vida es eso, unos llegan y otros se van y por mucho que los quieran nunca van a poder estar eternamente contigo.
Sin duda, igual que yo mis amigos crecen, pero bueno aquí sigo siendo la más joven del grupo...así que eso de que la juventud pasa no lo puedo afirmar aún...
Ya veis, no tengo nada en común con todas esas princesas que aparecen en los cuentos cuando somos pequeñas, yo diría que soy todo lo contrario, pero sabéis, creo que soy y he sido tan feliz que no envidio la felicidad de ninguna de ellas, es más no cambiaría mi vida real por una de cuento, por que la esencia que tiene mi vida no la tiene un cuento.

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